THE POST: LOS OSCUROS SECRETOS DEL PENTÁGONO

Esta es una películas que será referente para quienes se acerquen al cine que trata el tema del periodismo. Lo será por sus buenas maneras narrativas y porque sirve para recordar  los ideales que dan sentido a este oficio. Hace pensar en  otros filmes como CIUDADANO KANE (1941), SPOTLIGHT ( 2015) o EL INFORMANTE  (2017), en los que los dramas de la sociedad se muestran como un tejido dialectico en el que el engaño y la verdad se enfrentan en una batalla sin fin. El dilema para estas películas, es decidir a cuál de las dos facciones concederá el podio del vencedor.

THE POST es dirigida por Steven Spielberg, quien se vale de su película para hacer una reivindicación de la mujer como agente transformador de la sociedad. Como ya lo hiciera con Whoopi  Goldberg en  EL COLOR PÚRPURA de 1985,  Spielberg encuentra la oportunidad para argumentar que en el mundo de los hombres, las mujeres con iniciativa deben ser doblemente valientes. La actriz protagonista en THE POST, es Meryl Streep, quien sabe construir momentos de profunda introspección, gracias al manejo de su precisa gestualidad  facial. Por su parte la cámara y el montaje, consiguen mantener los primeros planos hasta que el  espectador  siente que se le corta la respiración, justo antes de comprender el profundo drama por el que atraviesa el personaje.

THE POST: LOS OSCUROS SECRETOS DEL PENTÁGONO,  es también cine de reconstrucción histórica.  Es otra aproximación al universo de los años 70, cuando la guerra fría y Vietnam, llevaron a las instituciones de los Estados Unidos de América,  a poner en juego los ideales que le daban sentido como nación.  Al ver como Hollywood vista periódicamente este período, vale la pena preguntarse,  hasta qué punto se encuentran las cinematografías hispanoparlantes en deuda con el género histórico. Aunque la objetividad sea uno de los escollos frecuentes en este tipo de filmes, estás películas son un textos necesarios para llevar al terreno de la discusión, temas que aviven la memoria y el espíritu crítico en un público ávido de respuestas y dispuesto a encontrarlas, sin importar la calidad de la fuente que se las suministre.

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