BABYLON

BABYLON es un filme dirigido por Damien Chazelle, quien dirigió WIPLASH, de 2014 y LA LA LAND, de 2016. De las dos se puede afirmar que la segunda es una gran película y que la primera es una genialidad. Chazalle es músico, baterista y gracias a ello, sus películas, en las que el arte y los artistas son el centro de la historia, tienen una carga emocional que atrapa al espectador y no lo deja indiferente. Su tercer filme titulado en inglés FIRST MAN y en castellano EL PRIMER HOMBRE, estrenado en 2018, que trata sobre el viaje a la Luna, demuestra que el resultado de su trabajo carece de contundencia cuando las historias son menos personales.

BABYLON está haciendo camino para convertirse en un ícono de la nueva cinefilia. La película cuenta una historia sobre personajes que trabajan en el cine a finales de los años 20 del siglo anterior, cuando el cine se convierte en sonoro y en momentos en los que el mundo entra en la crisis económica del 29. Las similitudes son evidentes con los tiempos presentes, en los que COVID alteró el devenir económico mundial, sumado ello al estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania. Para muchos, la llegada del sonoro significaba a la muerte del cine, hoy, las cuarentenas y el hábito de ver contenidos en plataformas desde la casa o en dispositivos móviles, cambia la relación entre los espectadores y las películas: ¿Se trata del fin del cine y de las salas de proyección?

El Metaverso, la versión del mundo construida en el computador, parecía ser la opción para escapar a la dureza de la vida en tiempos de pandemia. Pero a medida que las prohibiciones han ido menguando, la vida en el universo virtual parece menos llamativa. El hecho social del cine es tan atractivo como las películas. El ritual del ingreso a las salas y la confitería que lo acompaña siguen teniendo encanto. Sentarse en las sillas enfrente de una pantalla gigante, con un sonido solo existente en una sala de proyección, es incomparable. BABYLON, en el año 2023, hace referencia a estos atributos únicos del séptimo arte y lo hace de tal forma, que es difícil no conmoverse hasta las lágrimas cuando la película cierra el círculo de su relato. Con este filme, Chazelle, le dice al espectador que debe cuidarse, porque corre el riesgo de contagiarse de una cinefilia incurable.