AMORES PERROS, INSIGNIA DEL MÉXICO CONTEMPORÁNEO

Mauricio Pulido C. Profesor tiempo completo – Facultad de Comunicación y Publicidad – USC

Alejandro González Iñaritu (DF 1963) Es uno de los directores mexicanos más importantes de los últimos veinte años y también uno de los latinoamericanos más laureados en la industria de Hollywood, ganador en dos ocasiones a mejor director en los premios ÓSCAR por sus películas BIRDMAN (2014) y EL RENACIDO (2016) esta última protagonizada por LEONARDO DICAPRIO, además de otros reconocimientos como mejor dirección en el FESTIVAL DE CINE DE CANNES (2011) por su película BABEL; pasó de ser locutor de radio a productor de comerciales y videos musicales, donde obtuvo experiencia y reconocimiento por la particularidad de sus trabajos que lo posicionaron en el competitivo medio audiovisual, hasta que en 1999 encontró el argumento de AMORES PERROS (1999) escrito por el también mexicano Guillermo Arriaga, con quien emprendería la aventura de materializar su opera prima, una historia enmarcada en la capital mexicana a finales los años noventa, retratándola como una urbe perturbadora e  indolente, colmada de personajes profundos que se van transformando para dejar ver su intimidad, que va dejando secuelas de humanidad en el espectador sobre el devenir de la vida moderna, pues en este film, González Iñarritu describe un México moderno que explora los vericuetos de los barrios marginales, las peleas de perros, los amores prohibidos, y las nostalgias de una sociedad que se degrada así misma , alejándose del cine de charros, rancheras, pistoleros, y personajes icónicos como PEDRO INFANTE, CANTINFLAS, JORGRE NEGRETE y CAPULINA entre otros, que fortalecieron la identidad del cine manito en su época de oro.

Amores Perros es una película narrada en una estructura mixta que mezcla tres historias que se unen a partir de un accidente automovilístico,  transitando por diferentes esferas de la sociedad mexicana contemporánea, delimitando las costumbres, la idiosincrasia y los desafíos de sus personajes, que acarrean conflictos que se conectan con ingenio al gran apostolado de una historia  desbordada de emociones, donde lágrimas, pasiones e ironías, fundamentan la mirada de este director apasionado por el drama humano en todas sus formas.  Este  largometraje logró conectar a la crítica y al público de manera simultánea; pues si bien desde la estética y  el montaje se corren riesgos, Amores Perros cuenta una historia dentro del modelo clásico, donde está claramente planteado  el conflicto, la motivación y, el arco dramático en cada uno de sus episodios, cuya puesta en escena es contundente y realista.

La música es otro recurso importante en esta película, pues artistas como Eli Guerra, Nacha Pop y Julieta Venegas participaron, fortaleciendo el cúmulo de sensaciones que acarrean las secuencias apasionadas, dramáticas y desafiantes.

El primer episodio nos muestra la historia de Octavio (Gael García), un muchacho enamorado de Susana, la mujer de su hermano, a quien convence para escapar y resurgir en otra ciudad.  Para lograr este objetivo Octavio lleva a su perro Coffee, un vigoroso Rottweiler a las peleas clandestinas  con el fin de reunir el suficiente dinero para lograr su cometido, pues Valeria está embarazada y teme por la vida del bebé.

Octavio y Susana viven una historia al borde del abismo, una carga emotiva donde se confrontan aspectos éticos, morales y  axiológicos que comprenden una atmósfera violenta donde se pone en pantalla los conflictos de familia, la vulneración y forma de vida, de los sectores periféricos de Ciudad de México, si bien no se refiere directamente al narcotráfico, ni a la drogadicción, sí plantea la clandestinidad como una posibilidad de escapar a los problemas.

El segundo episodio explora la clase media alta con la historia de DANIEL y VALERIA, una pareja de amantes, él casado y con dos hijas, ella modelo, soltera, hermosa, y con ilusiones de matrimonio, que van a desmoronarse una vez, un accidente automovilístico cambie su vida radicalmente, al intentar sacar a su perro Richiee de un túnel que cruza el departamento bajo el lujoso piso de madera, mostrando así la vulnerabilidad del ser humano ante su destino.

El CHIVO y MARU es el último episodio que compone la historia de Amores Perros, cuenta la historia de un ex militante revolucionario que busca el perdón de su hija desde la sombra de la indigencia. La abandonó cuando era un bebé, y necesita que ella sepa que es su padre biológico.  El CHIVO es un personaje indolente y marginado, a quien encargan de asesinar a un empresario, sin embargo sufre la ausencia del amor perdido de su hija, y en medio de esta lucha, se refugia en su jauría de perros con quienes establece una relación de amor y respeto, que colapsan una vez que estos mueran.

En conclusión Amores Perros es una película emblemática, una radiografía de Latinoamérica para el mundo.

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